lunes, 1 de julio de 2013

Una brisa, o una ráfaga.

Me dijeron que era débil, todo una señorita, y las trincheras, campamentos militares y guerras de mi cabeza se quedaron boquiabiertos.
"¡Qué no te rompan!" Me decían, y, ¿Cómo hago para que no rompan algo que nunca estuvo arreglado? Nací de retales y me crie entre tinta de calidad, diferente hasta en tejido, rota desde el principio.
Me mataron a patadas de oraciones a medida, de manos levantadas y te quiero de mentiras, la última es obvia, todo el mundo está roto por amor, y el mio fue como el café amargo, malo y negro.¿Cómo hago para que no me rompan? Que venga Boreas y entre brisa y brisa me lleve, a algún lugar que también esté roto, uno que me dé paz, uno en el que me quede con él.

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