sábado, 24 de agosto de 2013

Y no lo dejé.

He luchado con los dientes contra valientes, me caí de torres altas para morir con tu risa, y llegué a matar dragones por tu sonrisa. Y ahí lo dejamos.
Me emocioné con tus abrazos y lloré con tus malas caras, me destrocé las manos contra ladrillo y hormigón por "chiquilladas", y te perdoné el gaznate por matarme, y dejarme pa'l arrastre. Y ahí lo dejamos.
Destrozamos libros mal escritos y nos enfadamos como niños chicos, rompimos nuestra historia de papel de hierro y trozitos de cristal, e intentamos salir del huracán, y, adivinastes, ahí lo dejamos.
Los problemas nos comian y nosotros nos tapabamos la boca para no comernos, pensabamos que podíamos y mal nos salió el tiro, que entre malas rimas y peores noches pasaban los dias, y no quise dejarlo.
Las palabras nos devoran y los problemas les ayudan, plato y tenedor, que vienen de fuera, callemonos y que entre el terror, (y aún así no quise dejarlo).
Los amigos cerca y los enemigos más, hasta que tanta piel de cordero nos dejó ciegos, cojamos una esquiladora que estos de aquí se van, y ahora. ¡Y aún así no quise dejarlo!
Si las pasé malas y canutas aún puedo con las jodidas, que aquí estoy yo con mucha mala hostia, y qué coño, que podemos, porque aún no lo dejamos, porque no lo dejastes, porque no lo dejé, porque si Eros y Psique pueden, nosotros también.

No hay comentarios:

Publicar un comentario