Déjame respirarte cerca, al ras del cuello, como a ras del cielo.
Déjame llenarme de luz a cada mirada que te deja en negro, blanco, morado, azul, verde y el resto de gamas.
Déjame marcarme un compás de dos sobre tus labios y ser tan valiente de continuarlo hacia abajo.
Déjame vestirme de negro y luna mientras solo llevamos sábanas.
Déjame cantarte al oído, algo que entre los te quiero se oiga definido.
Déjame cerrarte los ojos para demostrar que se siente mejor a oscuras.
Déjame a ciegas mientras solo noto viento.
Déjame ponerte los pelos de punta, y la piel de gallina.
Déjame ser valiente a ras del cuello.
Déjame firmarte, déjame escribirte.
Déjame enseñarte que no siempre uno más uno da dos.
Déjame llenarte la espalda de poesía marcada a carmín rojo y trocitos de niña buena.
Déjame explicarte que eres mio, déjame enseñarte que los te quiero también son algo más que palabras, déjame demostrarte que somos eternos.
lunes, 26 de agosto de 2013
Déjame enseñarte.
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