miércoles, 28 de agosto de 2013

Solo falta que vengas.

Y besarnos como locos, porque a veces queda bonito perder la cordura para llenarte de te quieros tatuados por mis labios rojos y los tuyos finitos, a veces es bonito sentir que se te tatuan las palabras en la piel, para que no se las lleve el viento, para que se las quede.
Podemos ponernos en tu cama, en tus sábanas, verdes, y decirnos palabras bonitas al oído, juramentos de enamorados, y luego obligar a creer al otro que siempre gana en el jueguecito de "yo más", (aunque entre y yo, yo gano, casi alcanzas).
Tirar los relojes, olvidarlos, lanzarlos por la ventana para cuando se empotren contra el suelo se pare el tiempo, cuando las manecillas se salgan Cronos aprete al botón de pausa, y nos guiñe un ojillo, como si fuese complice. Y los calendarios, los calendarios también fuera, olvidamonos del mes y quedemonos en el veintisiete, todo el día, (o el mes, o el año).
Hagamos eso, mandemos a la mierda al mundo, creemos el nuestro propio bajo las sábanas, uno más bonito, con la mirada verde y lleno de pequillas simpáticas. Vuelve y hagámoslo.

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