Déjame ser tu musa, déjame ser tu mujerzuela, déjame ser tu perdición con unas gotitas de vainilla al cuello, déjame ser todo lo que quieres y lo que puedes llegar a pedirme, tú déjame, que en tus frias noches y oscuros dias te ilumine, como mejor sepa, como mejor pueda, que sonrias, que te llene de café, que llueva por fuera y estemos caliente por dentro, déjame demostrarte, déjame serte, ¡Seamos uno que se parten en dos! Seamos malditamente infinitos, eternos entre mina y tinta, hojas blancas o violadas por mis manos de poeta, dejanos ser, déjame serte, déjame enseñarte a vivir aunque llueva, de esas lluvias torrenciales que unen, que fusionan, las de sacar el paraguas amarillo y demostrarte que lo soy, que lo somos, que esto es mejor que los cuatro poemas que somos, que, que te amo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario