Tanta gente vacía que te pudre en exteriores, reconocedme que es amar y si lo estáis haciendo bien, yo de pena, y aquí estoy, en alguna carretera de mala muerte a que me venga esta última, junto algo parecido al incienso que te deja lo de dentro negro como la mente, (hace mucho que no la tengo en blanco), trago a la botella, foto de familia, pulseras de amigos y otra vez a lo de siempre a esto, la rutina...
Que desde que las noches son baratas amar me cuesta más, como un peaje, como una mierda (disculpen los modales, no me los enseñaron bien), que intentas hacer que funcione, algo, poco, mucho, ¡Muchísimo si la sangre es cercana! Que de mamá y papá hablo, que de los que me abandonan les escribo, excepto del gato, ese cabrón me maulla quiere o llueva, con o sin curiosidad, que más veces eso me ha matado más a mi que a él.
Si cuanta más familia más lágrimejas tontas me salen, ¡De las tontas (cabronas)!
Llámenme idiota, o tal vez desconsolada, lo único que sé es que para tener compañía a la próxima apuesto por el gato.
domingo, 8 de septiembre de 2013
Y si es peludo y dice "miau" mejor.
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