viernes, 11 de octubre de 2013

¿Ru(t)ina? ¿Seguros?

Y llegar al hogar, ese que sale en los libros tan cálido y confortable que con tan solo hacer unos cuantos giros de muñeca, ante esos "crash" que hace ese trocito de metal... y, ya estás en tu casa.
O en esta historia la mia.
Pasé a casa y me deshice de todo, de mis zapatos con una suave patada, alzando la pierna como si fuese una grácil bailarina, mi bufanda y parka ante el viejo y marrón sofá descolorido de tantas risas, momentos y fotos de años y años de vida, y despúes bajar las manos hasta el botón del pantalón, que ante tantos años de práctica con otro suave golpe de dedos se abrió sin oponer ninguna resistencia.
También se fueron fuera.
Me hice un moño de los de estar en casa, los que se hacen con un lápiz, palillo, boli o mínimo trocito imaginable (sacando soluciones de la imaginación, como buena escritora).
Fui a la cocina con cuatro pasos y ahí estaba, como en los libros, el amor de tu vida, (aunque yo le llamé cariño), el típico beso que es un "Buenas noches, ¿Qué tal estás mi vida? Mira que estás guapa y eso sin intentarlo eh" y después, esa sonrisa tan bonita que siempre le sale al final, y bueno, que me quedé más contenta que unas castañuelas.
Y, ahora es el momento que nunca sale en los libros, esa noche ante el sofá, viendo peliculas hasta que el sol nos manda a dormir, esas noches que, Eros y yo, nos comemos a besos, sin darnos cuenta , y queriendo demasiado, en las que la rutina se hace algo tan bonito, que solo tienes ganas de dar tantas vueltas de muñeca con el trocito de metal para ese beso, para esas noches, para vivir los dias, y ser feliz, en el hogar, en la típica casa, en, en, en donde él hizo todo mi paraíso.
Por último nos fuimos a dormir, con una sonrisa por haber creado una rutina tan bonita.

No hay comentarios:

Publicar un comentario